La irresponsabilidad en el uso de las tecnologías web, incluida su red empresarial, su sitio web, y hasta sus mensajes de correo, pueden llevar al desastre de imagen. La aplicación de nuevas tecnologías por lo general nos toma por sorpresa y con ignorancia ante una serie de conceptos y estrategias que no conocemos para su máximo aprovechamiento. Las tecnologías de Internet no se escapan a esta premisa, y ahora más cuando se hace indispensable el uso de herramientas como el mercadeo por Internet y el posicionamiento en buscadores como estrategia comercial y de mercadeo.
Los precios del acceso a la tecnología ya permiten que cada empresa, por más pequeña que sea, cumpla con los mínimos indispensables para la interacción en la red. Ya debe tener listo el sitio Web, conexión por banda ancha a la Internet en los equipos de la empresa, un boletín electrónico para sus empleados, clientes y proveedores, para empezar. Las más avanzadas reciben pedidos, hacen seguimiento de clientes, y hasta mercadeo relacional por la Web, con mucho éxito. En pocas palabras, las empresas dependen de la Web para buena parte de su negocio. La empresa que no lo esté haciendo ahora, deberá tener entre sus planes a muy corto plazo "ponerse al día con la tecnología".
Por el modelo económico de la red, y por la facilidad relativa de uso de estas tecnologías comparada con las tecnologías que hasta ahora teníamos, se nos ha vendido que es "fácil" participar exitosamente en la red, e inclusive se promociona el rompimiento de normas, que no leyes, sobre el uso ético de la tecnología para fines comerciales. Es fácil encontrar ejemplos del mal uso de la tecnología, con las graves consecuencias que esto acarrea.
El caso más reciente es el de tratar de "ganarle" a Google en su propio juego. Tener un sitio Web, por más práctico, y de alta calidad que sea, si no tiene tráfico, es como tener la valla publicitaria más impactante guardada en la bodega de la empresa. Es de todos sabidos que en buena parte, Google es quien lleva el mayor tráfico a los sitios Web, y por lo tanto se hace indispensable tener un buen posicionamiento al momento de efectuar las búsquedas. Se puede lograr con trabajo fino y dedicado en algo que se llama Optimización para Motor de Búsqueda (search engine optimization) y los resultados se ven en el tiempo. Para los que quieren tener un posicionamiento rápido, pueden romper las normas, como esconder texto, del que no ven los visitantes al portal, pero que si ve Google, dentro de las páginas Web de la empresa. Esto fue lo que hizo irresponsablemente el administrador del sitio Web de BMW, que llevó a ser castigado por Google y expulsado de su buscador. Es claro entonces, que la perdida de tráfico, y por ende las consecuencias posteriores son incalculables.
Otro mecanismo para la generación de tráfico o envió de información comercial es el uso del correo electrónico, herramienta que utilizada de forma responsable genera fidelización y hala una buena cantidad de tráfico puntual. Sin embargo, también surgen los facilistas que se basan en el SPAM, práctica por demás en la mira de todos los proveedores de Internet, de enviar correos indiscriminadamente a cuanta cuenta de correo puedan conseguir. Son todavía más "atrevidos" de incluir párrafos que dicen que lo que están enviando no es SPAM (explicación no pedida, ¡acusación manifiesta!)
El mal uso de los recursos corporativos para lucro personal también genera altos problemas. En días recientes conocimos de cerca un caso del FBI pidiendo el bloqueo de una dirección IP de una empresa porque desde ella se estaba haciendo phishing, es decir, simulando un sitio de eBay, portal de subastas, para timar a los visitantes.
El espacio no alcanza para incluir todos los ejemplos que pueden salir, pero los ya mencionados ilustran una falta de responsabilidad en las empresas en el manejo de los recursos de tecnología informática. Muchos de estos recursos, como la construcción de los sitios Web, la proveeduría del correo electrónico, y hasta la administración de las redes, son subcontratadas, pero esto no puede servir de excusa para eludir la responsabilidad de exigirle a los proveedores el cumplimiento de las normas básicas de la empresa, que estoy seguro no incluyen el quebrantar normas, y salvaguardar así la imagen corporativa que por mucho tiempo se construye.